EL CUERPO RESPONDE DE MANERA DISTINTA AL EJERCICIO SEGÚN LA HORA

RUNNING

“El horario que uno elige para entrenar tiene una influencia considerable sobre el rendimiento. Hay personas que son matutinas, y otras, vespertinas. Lo importante es no obligar al cuerpo a desarrollar rutinas en momentos de agotamiento máximo”.

Con esas palabras, Juan Maureira, profesor de Fisiología, explica por qué es importante cuidar las rutinas físicas. Según dice, hay diversos factores que se deben considerar al escoger un horario para ejercitarse, entre ellos, la alimentación, la hidratación, la disponibilidad de tiempo, y el tipo de actividad, su intensidad y duración.

“Si elige salir temprano, hay que valorar el descanso nocturno, y si se sale de noche, hay que escuchar al cuerpo y no sobreexigirlo después de una larga jornada”, agrega Maureira.

Desde el punto de vista metabólico y fisiológico, hacer deporte a primera hora de la mañana es útil para bajar de peso o mantenerlo. Además, “la adaptación hormonal (homeostasis) que se produce hace que la persona esté más despejada, con mayor vigilia, mejor atención, más tranquila y menos estresada”, explica el doctor Mario Muñoz.

Si el ejercicio es al aire libre, otra ventaja es que, cuanto más temprano, los niveles de contaminación son menores. Esto, siempre que el ejercicio no se realice en zonas de gran congestión, advierte César Kalazich, doctor y experto en Medicina del Deporte.

Por la mañana, los ejercicios aeróbicos –como correr, nadar o andar en bicicleta– ayudan a que la persona se sienta con más vitalidad. Y se sabe que quienes optan por el deporte matutino, suelen ser más constantes, por lo que logran mejores resultados en el largo plazo.

Una desventaja, eso sí, es la baja temperatura corporal que se tiene en las mañanas, lo que aumenta el riesgo de lesiones y reduce la eficiencia de los ejercicios.

Más tarde

A medida que pasa la tarde, el organismo está mejor preparado para un entrenamiento más intenso, de mayor resistencia y orientado al aumento de la masa muscular, como lo plantea un estudio de la Universidad de Chicago.

El reloj biológico tiene un papel clave en el ejercicio. “El ritmo del sueño y la vigilia, que está determinado por el Sol, influye en la temperatura corporal, la presión arterial, la concentración, las hormonas y el metabolismo, y todas estas son funciones que afectan el rendimiento”, precisa Maureira.

“Existen máximos rendimientos durante el día, según la cualidad que se desea potenciar. Para entrenar velocidad y carreras de fondo, los mejores horarios son entre las 7 y las 9 p. m.”.

Más allá de ese horario, no es aconsejable realizar ejercicio, sobre todo de alta intensidad, ya que puede quitar el sueño y afectar la calidad del descanso. En cambio, una actividad física liviana al atardecer puede ser una buena forma de aliviar el estrés diario.

Los expertos subrayan la importancia de hidratarse continuamente, sobre todo si el ejercicio se hace pasado el mediodía.

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